Las plantas son productores primarios de material para el consumo de organismos heterótrofos que degradan los tejidos vegetales en pro de su crecimiento y desarrollo. Aunque es un proceso completamente natural, la actividad de insectos, hongos,  bacterias, virus y hasta otras plantas parásitas sobre los órganos de árboles, arbustos y arvenses ocasiona un deterioro progresivo de todo el individuo, que repercute considerablemente sobre su salud. Sin embargo, dada la extensa y compleja red alimenticia del ecosistema, aquellas especies consumidoras de tejidos vegetales también tienen enemigos naturales, los cuales se convierten en un recurso eficiente y ambientalmente amigable para diseñar estrategias de control biológico:

DEPREDADORES

Organismos que consumen directamente insectos perjudiciales, sin afectar los tejidos de las plantas (por ejemplo las “mariquitas”).

PARASITOIDES

Organismos (como por ejemplo algunas especies de avispas) que depositan sus huevos sobre otro organismo vivo llamado huésped (en este caso la plaga). Al nacer, sus larvas en desarrollo lo devoran, contribuyendo con la disminución de la plaga.

PATÓGENOS

Son organismos que causan enfermedades, incluyendo bacterias, hongos y virus. Matan o debilitan a su huésped y son relativamente específicos de ciertos grupos de insectos.

 

CONTROL BIOLÓGICO CLÁSICO

En muchos casos, el complejo de enemigos naturales asociados con una plaga de insectos puede ser inadecuado. Esto es especialmente evidente cuando una plaga de insectos se introduce accidentalmente en una nueva área geográfica sin sus enemigos naturales asociados.

CONSERVACIÓN

La conservación de los enemigos naturales es probablemente la práctica de control biológico más importante y fácilmente disponible para los cultivadores. Los enemigos naturales ocurren en todos los sistemas de producción, desde el jardín trasero hasta el campo comercial. Están adaptados al medio ambiente local y a la plaga objetivo, y su conservación es generalmente simple y rentable. Con relativamente poco esfuerzo se puede observar la actividad de estos enemigos naturales.

AUMENTO

Este tercer tipo de control biológico implica la liberación suplementaria de enemigos naturales. Relativamente pocos enemigos naturales pueden ser liberados en un momento crítico de la temporada (liberación inoculativa) o literalmente millones pueden ser liberados (liberación inundable). Además, el sistema de cultivo puede ser modificado para favorecer o aumentar los enemigos naturales. Esta última práctica se denomina frecuentemente manipulación del hábitat.

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